Una Vida Mejor - Tercera Parte
UNA VIDA MEJOR
Tercera parte: volver a empezar
“Y los hombres de Nínive creyeron a Dios, y proclamaron ayuno, y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos” (Jonás 3:5).
Introducción: “detente, vas por el camino equivocado” –es común escuchar por lo menos alguna ves en la vida una expresión semejante; ¿quién no se ha equivocado de camino alguna vez? Sería muy necio decir: “sigamos adelante a ver si volvemos al camino correcto”. Se necesita un alto y dar la vuelta. La vida es semejante, no tendrás una vida mejor sin andar por camino correcto, alguna vez hay que detenerse, preguntar por el buen camino, hacer las correcciones necesarias y andar por la buena dirección recibida. Escribió Jeremías tratando de evitar el juicio de Judá: “Así dijo Yahwéh: paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Más dijeron: No andaremos” (Jer. 6:16).
UNA VIDA MEJOR
Tercera parte: volver a empezar
“Y los hombres de Nínive creyeron a Dios, y proclamaron ayuno, y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos” (Jonás 3:5).
Introducción: “detente, vas por el camino equivocado” –es común escuchar por lo menos alguna ves en la vida una expresión semejante; ¿quién no se ha equivocado de camino alguna vez? Sería muy necio decir: “sigamos adelante a ver si volvemos al camino correcto”. Se necesita un alto y dar la vuelta. La vida es semejante, no tendrás una vida mejor sin andar por camino correcto, alguna vez hay que detenerse, preguntar por el buen camino, hacer las correcciones necesarias y andar por la buena dirección recibida. Escribió Jeremías tratando de evitar el juicio de Judá: “Así dijo Yahwéh: paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Más dijeron: No andaremos” (Jer. 6:16).
Transición: tanto Jonás como los ninivitas tuvieron que cambiar de dirección. El profeta tuvo una especie de resurrección al salir del pez y los ninivitas un volver a empezar cuando se convirtieron a Dios al creer a la predicación de Jonás. ¿Quieres una vida mejor? Revisa tus caminos, el profeta Hageo dice que medites en tus caminos, si no estás teniendo la vida que querías, revisa los pasos que diste que te llevaron allí y haz las correcciones necesarias (lee Hageo 1:5-8).
1.- LA SEGUNDA OPORTUNIDAD PARA UNA VIDA MEJOR.
a) Para una vida mejor necesitas oír la voz de Dios otra vez: “vino Palabra de Yahwéh por segunda vez a Jonás…” (vr. 1).
Metafóricamente, Dios habla dos veces (“una vez habló Dios: dos veces he oído esto: que de Dios es el poder, y tuya oh Señor es la misericorida…” Sal. 62:11), la primera voz está dirigida al hombre natural y la segunda, al hombre espiritual. La primera vez solemos no escuchar, pero la segunda cambia la vida. Nota como la “muerte” de Jonás en el vientre del pez está entre ambas palabras. Tu también necesitas oír a Dios en tu espíritu a fin de hacer verdaderamente su voluntad.
Una vida mejor no es producto de oír con la carne, sino con los oídos espirituales adiestrados a la Palabra de Dios.
b) Para una vida mejor necesitas ver las cosas de forma diferente: “levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y proclama en ella el mensaje que Yo te diré” (vr. 2).
La primera vez el mensaje fue “proclama contra ella”; la segunda vez es “proclama en ella” (compara 1:2). Este cambio lo produjo el vientre del pez. Jonás no es más un santurrón condenatorio, sino uno que debe identificarse con la ciudad. Es la diferencia entre Antiguo y Nuevo Pactos, entre vivir por la carne y vivir por el espíritu. Después del pez ves las cosas diferentes; es el poder del quebranto, del dolor del alma. Una vida mejor requiere una visión mejor, un cambio de perspectiva, ver las cosas con ojos celestiales.
c) Para una vida mejor necesitas hacer las cosas al estilo de Dios: “y se levantó Jonás y fue a Nínive conforme a la Palabra de Yahwéh. Y era Nínive ciudad grande en extremo, de tres días de camino” (vr. 3).
Todo el que ha sido disciplinado por Dios tiene equilibrio: por tres días en el vientre del pez hay tres días de obediencia. Es el poder de la vida de resurrección, no sólo levantar muertos, sino que desobedientes se transformen en siervos de Dios. Esta vez, Jonás obedeció. La vida de resurrección es obediente. Tres días en el seol pueden ver la grandeza de la vida obediente y tres días en el camino permiten percibir la grandeza de la ciudad a la cual Dios te envía.
¿Por qué esperas que las cosas mejoren sin comenzar a obedecer las reglas del juego de la vida? Quizá preguntes: ¿dónde aprendo dichas reglas? El reglamento es la Biblia o puedes aprender también en el vientre del pez. Jonás conocía la Palabra de Dios, pero tuvo necesidad de ser entrenado en el pez.
2.- LA FE PARA UNA VIDA MEJOR.
a) Para una vida mejor necesitas aprovechar el hoy: “y comenzó Jonás a entrar por la ciudad, camino de un día, y predicaba diciendo: de aquí a cuarenta días Nínive será destruida” (vr. 4).
Los que están esperando que las cosas cambien perderán las oportunidades. ¿Qué puedes hacer en un día? Te diré: puedes salvar una ciudad. Hoy debes entrar en un nuevo tiempo como Jonás entró en la ciudad que antes aborreció. Hoy debes caminar lo que en otro tiempo te rehusaste hacer. Hoy debes hablar las Palabras que Dios ha hablado y que en otro tiempo no estuvieron en tu boca. Hoy es el día de salvación aunque parezca un día de condenación. El mensaje parecía una sentencia de muerte, pero era la oportunidad para una vida mejor (Ezequiel 33:11).
b) Para una vida mejor necesitas fe: “y los hombres de Nínive creyeron a Dios, y proclamaron ayuno, y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos” (vr. 5).
Creer al mensajero es creer a quien envió el mensaje. Oyeron a Jonás, pero creyeron a Dios. Entonces se arrepintieron y mostraron su dolor mediante ayuno. Era costumbre de la región ayunar por dolor vestidos de cilicio, una tela rasposa e incómoda a manera de saco. Sin distingo de edad ni de clase social, todos se arrepintieron y ayunaron; jamás serás lo suficientemente grande como para no necesitar humillarte ni lo suficientemente pequeño para no ser digno de la misericordia de Dios. Nunca menosprecies el poder de arrepentimiento con ayuno. Afigir el alma por la fe la salva. ¿Quieres una vida mejor? No eres tan grande que no puedas necesitarla ni tan pequeño que no puedas tenerla; sólo cree.
Todos estamos vestidos, o al menos debiéramos estarlo, si pudieramos ver espiritualmente notaríamos cuáles son nuestras ropas. La soberbia desnuda, como la iglesia de Laodicea; mientras que la fe reviste como Nínive. Adán y Eva vieron que estaban desnudos, más Dios los vistió de Cordero; así tú, despójate del viejo hombre y vístete de Cristo (Ef. 4:22-24).
c) Para una vida mejor necesitas un cambio de Rey en el corazón: “y llegó la noticia hasta el rey de Nínive, y se levantó de su silla, se despojó de su vestido, y se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza” (vr. 6).
Una vida mejor hace indispensable un cambio de autoridad interior, busca la ceniza y deja el Trono a Dios. Todos tenemos rey en el corazón, lo común es que estamos sentados nosotros mismos en nuestro propio trono; es indispensable que dejémos el lugar a Cristo. La fe y el arrepentimiento con dolor hace el cambio. Muchos oyen la Palabra, pero no todos dan lugar al Rey, ¡y luego se sorprenden de que no haya cambios en su vida! Antes de que haya cambios externos se necesita un cambio de Rey interno.
Por otro lado, cuando el evangelio llega a las autoridades en una ciudad es cuando la cambia. Si el rey deja su trono al Rey y si se despoja de sí mismo para vestirse de Cristo, seguro salvará su ciudad.
3.- LA CONVERSION PARA UNA VIDA MEJOR.
a) Para una vida mejor necesitas cambiar tu alimentación: “e hizo proclamar y anunciar en Nínive, por mandato del rey y de sus grandes, diciendo: hombres y animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa alguna; no se les dé alimento ni beban agua” (vr. 7).
Una mala vida suele ser el resultado de llenarse del mal; por ello, si quieres una vida mejor, cambia tu alimentación, no sólo física, sino moral y espiritualmente. ¿Has tenido tanta hambre de Dios que te niegues comer algo más? La proclamación de ayuno por parte del rey de Nínive fue un acto desesperado, tanto de él como de los demás principales de la ciudad, por alcanzar misericordia y aplazar el juicio de Dios. Incluir a los animales en dicho ayuno muestra su radicalidad. ¡Ayunaron hasta de agua! Sé radical. Todos tenemos animales por “matar de hambre”, por decirlo así. Una naturaleza maligna como bestias que debe ser acabada por inanición. Alcanza misericordia del cielo negando lo terrenal, aquello que es maligno y de tinieblas. Lo que oyes, lo que ves, lo que tus sentidos perciben, no debe alimentar la naturaleza caída, la inclinación a pecar. Vive por lo que sale de la boca de Dios, aliméntate de la Palabra.
b) Para una vida mejor necesitas convertirte verdaderamente a Dios: “sino cúbranse de cilicio hombres y animales, y clamen a Dios fuertemente; y conviértase cada uno de su mal camino, de la rapiña que hay en sus manos” (vr. 8).
Es como si todo Nínive tuviera apariencia desoladora de ceniza y cilicio; como darle a Dios una vista de una ciudad ya destruida que no necesita más juicio. Dale a Dios una visión acerca de ti de total conversión. Ayunar, orar y covertirse siempre toca a Dios. Algunos ayunan y claman, pero no se convierten, de nada sirve esto. Si no cambias tu camino no esperes que cambie tu destino; la manos llenas no pueden recibir lo nuevo de Dios. El imperio asirio era un imperio de rapiña, atacaba las ciudades y las despojaba de sus riquezas, así que los ninivitas tuvieron que dejar, al menos por esa generación, tal práctica. Procurar lo ajeno siempre roba lo propio.
El clamor es el grito en alta voz. No tengas vergüenza de hacer oír tu voz al orar.
c) Para una vida mejor necesitas convicción: “¿quién sabe si se volverá y se arrepentirá Dios, y se apartará del ardor de su ira, y no pereceremos?” (vr. 9).
¿Quién sabe si Dios? Un nínivita no está seguro de lo que la Biblia certifica. ¡Sí, Dios tendrá misericordia! Arrepentimiento y conversión por la fe libran de la ira de Dios, es decir, de su juicio. Si te juzgas antes de ser juzgado, te libras de la sentencia condenatoria. Si los asirios alcanzaron misericordia sin plena convicción, ¡cuánta mayor misericordia alcanzarás para una vida mejor si clamas a Dios totalmente convencido en su bondad!
Cabe señalar que el arrepentimiento divino es un cambio en la dirección de sus planes, no es un verdadero cambio en el sentido real de la Palabra, pues Dios ya lo había previsto, sino una expresión antropomorfista que pone dramatismo al mensaje provocando la conversión humana. Dios no actúa por reacción emocional ni pierde el control, su plan fue diseñado antes de la fundación del mundo y se está llevando a cabo exactamente como lo previó; más, desde nuestra perspectiva, nos parece ver cambios en el mismo.
Conclusión: “y vio Dios lo que hicieron, que se conviertieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo” (vr. 10). Sin importar lo que has sido y lo que hiciste, una vida mejor es posible; sólo necesitas cambiar tu camino y cambiarás tu destino. Dios vio lo que eran y pensó destruirlos, pero luego vio lo que hicieron y cambió de idea. Somos seres de prácticas y de hábitos, lo que hacemos corresponde a lo que somos, así que si cambias lo que haces estarás cambiando poco a poco lo que eres. Quien cambia lo que hace es un convertido, si alguno dice ser convertido, pero no ha cambiado su conducta, no habla verdad.
El mal camino lleva al mal destino. Es inevitable. Convertirse es cambiar de dirección y por ende, de final.
Lo que Dios hace es maravilloso, pero lo que Dios no hace también puede ser maravilloso. Dios no les hizo mal.