TU OPORTUNIDAD

“Bendita sea entre las mujeres Jael, mujer de Heber ceneo; sobre las mujeres bendita sea en la tienda. 25 El pidió agua, y ella le dio leche; en tazón de nobles le presentó crema. 26 Tendió su mano a la estaca, y su diestra al mazo de trabajadores, y golpeó a Sísara; hirió su cabeza, y le horadó, y atravesó sus sienes. 27 Cayó encorvado entre sus pies, quedó tendido; entre sus pies cayó encorvado; donde se encorvó, allí cayó muerto. 31 Así perezcan todos tus enemigos, oh Yahwéh; más los que te aman, sean como el sol cuando sale en su fuerza. Y la tierra reposó cuarenta años” (Jueces 5:24-27, 31).

“Bendita sea entre las mujeres Jael, mujer de Heber ceneo; sobre las mujeres bendita sea en la tienda. 25 El pidió agua, y ella le dio leche; en tazón de nobles le presentó crema. 26 Tendió su mano a la estaca, y su diestra al mazo de trabajadores, y golpeó a Sísara; hirió su cabeza, y le horadó, y atravesó sus sienes. 27 Cayó encorvado entre sus pies, quedó tendido; entre sus pies cayó encorvado; donde se encorvó, allí cayó muerto. 31 Así perezcan todos tus enemigos, oh Yahwéh; más los que te aman, sean como el sol cuando sale en su fuerza. Y la tierra reposó cuarenta años” (Jueces 5:24-27, 31).

Introducción: cuando no fuiste seleccionado y aún así, el trofeo te cayó en las manos.

Transición: contar la historia de Jael, una mujer que no figuraba en la guerra y que recibió gloria.
1.- DEJANDO LA GLORIA A OTRO.
a) ¿De quién será la gloria? Débora y Barac.

Cuando Sísara, capitán del ejército cananita atacó a Israel oprimiéndole, Débora, mujer profeta del pueblo de Dios salió a la batalla ante el temor de Barac, el capitán del ejército de Israel; y profetizó que “la gloria sería para una mujer”. Solemos pensar que se trataba de ella misma; sin embargo, al continuar leyendo la historia encontramos que fue Jael y no Débora quien mató a Sísara. Era una guerra de hombres, pero fueron dos mujeres quienes la resolvieron.

El temor de uno abrió paso a otra persona. Barac significa bendición, pero no quiso tomar su bendición.

b) ¿De quién será la bendición? Jael y María.

Terminada la guerra, vino de nuevo la palabra profética: “bendita sobre las mujeres sea Jael”. Sólo dos veces se dice esto en toda la Biblia, una de ellas respecto de María como madre del Salvador, lo cual es comprensible, y la otra se refiere a Jael. Por medio de una vino la paz a Israel por cuarenta años y por medio de la otra vino Cristo y la paz con Dios eternamente,.
2.- EL TAMAÑO DE TU GLORIA.

a) ¿De qué tamaño será tu bendición? Jael y María.

Lo interesante es que a Jael no se le dice “bendita entre las mujeres”, sino “bendita sobre las mujeres”. Para alcanzar la bendición suele requerirse de acción. María recibió bendición, pero Jael la alcanzó. El cielo honra el valor. Una dijo hágase, la otra dijo haré. El cielo honra la acción.

El tamaño del problema define el tamaño de la recompensa.

Había muchas mujeres en tiempo de Sísara, pero sólo una tuvo el valor de matarlo. ¿Cuántas mujeres tendrían el valor y la decisión de atravesar la cabeza de un guerrero? Jael era una mujer por encima del promedio. Eso es lo que define a las personas sobresalientes de las personas comunes: las personas sobresalientes resuelven los problemas cueste lo que cueste; mientras que las personas comunes esperan que otros resuelvan sus problemas.
b) ¿De qué lado estás? Jael y la madre de Sísara.

Por otro lado, tenemos además un contraste de esperanza: Jael vr. la madre de Sísara. Mientras la madre de Sísara esperaba mirando desde la ventana la llegada victoriosa de Sísara, Jael le daba muerte. No podemos encontrar dos mujeres más opuestas. La vida puede llevar a las mujeres a posiciones antagónicas, ¿cómo evitar la desilusión? ¡Ponte del lado del ganador! Pelea las batallas de Dios en vez de pelear sólo tus batallas personales. Y eso de mirar por la ventana es por demás significativo en las Escrituras. En el Antiguo Testamento hallamos a tres mujeres mirando por la ventana:

Mical, menospreciando a David y quedando estéril (2 Sam. 6:16). Tuvo un dios de carne.

Jezabel, cuando intentó seducir a Jehú (2 R. 9:30). Tuvo un trono ilegítimo.

La madre de Sísara esperando su llegada victoriosa. Tuvo una expectativa errónea.

Las tres estaban del lado equivocado y padecieron por ello. La esperanza falsa mira hacia la tierra esperando el cumplimiento de anhelos personales; pero la esperanza verdadera mira hacia los cielos esperando en el Señor.
3.- LA OPORTUNIDAD DE GLORIA.

a) Si la guerra vino hacia ti, la gloria está por llegar.

Y a todo esto, Jael ni siquiera estaba en principio involucrada en la batalla, ¡la guerra vino hacia ella! No veas los problemas como tragedias, sino como oportunidades. Te preguntas: ¿por qué me pasa esto a mi? ¡Para que también tú tengas la oportunidad de ser glorioso!

Lo cual nos muestra que no podemos ser neutrales respecto del reino de los cielos. O Jael protegía al enemigo que llegó a su tienda o lo mataba definiéndose del lado israelita. O estás con el Señor o estás en su contra.

b) Si la guerra viene hacia ti, conserva la paz.

Veo en Jael una dama llena de dominio propio y de dignidad. No mató a Sísara en un arranque emocional, sino que primero lo honró por ser una autoridad. Ser un guerrero no tiene nada que ver con ser un bárbaro. Demasiadas personas pierden la guerra antes de empezar la primera batalla a causa de su falta de control emocional. Jael miró a Sísara llegar a su tienda y esperó el momento oportuno para actuar; mientras tanto lo atendió. Muchas personas pierden la compostura al dejarse llevar por las emociones del momento; pero aquellos que son benditos sobre las demás no son arrebatados, sino que en control planean la victoria con prudencia. ¿Cuántas mujeres hubieran perdido el control al mirar a Sísara a la puerta de la tienda? ¿Cuántas habrían perdido la oportunidad de la victoria al ponerse a reclamar y proferir insultos?

Las personas sobresalientes controlan sus pasiones y las usan con dirección. Se necesita una gran pasión para matar a un hombre; pero también hace falta mucho dominio propio para honrarlo antes de vencerlo. Jael era señora de sí misma.

4.- EL CAMINO A LA GLORIA.

a) La gloria requiere pasión bajo control.

Con la mano izquierda tomó la estaca y con la derecha la golpeó con un mazo para atravesar su sien. La mano izquierda es pasión y la derecha fortaleza. Esto destruye al enemigo y aplasta la cabeza del adversario. ¿Puedes ser apasionado y fuerte? ¿Puedes dirigir tu emoción?
b) La gloria no tiene un camino fácil ni cómodo.

Se como un guerrero decidido a todo con tal de tener al enemigo a sus pies. Se menciona a Sísara tres veces encorvado a los pies de Jael. No debió ser un espectáculo agradable: ¿cuánto puede sangrar una cabeza atravesada por una estaca de sien a sien? Poner a tus enemigos por estrado de tus pies no es fácil, cómodo ni bonito. Demasiadas personas viven dolorosa y patéticamente por no atreverse al conflicto. Prefieren que Sísara siga durmiendo plácidamente antes de confrontarlo, no sea que se despierte (y no hablo de una persona, sino de una circunstancia). No puedes lograr la victoria sin arriesgarte a que las cosas se pongan peor; pero mejor es sangre que pecado en tu tienda. No des morada al mal; mejor es un día de trauma que toda la vida de derrota. No anides la maldad bajo tu manta; es preferible jugarse la paz y la vida, antes que cederlas por temor.

Conclusión: ¿Y cuál es el resultado de todo esto? La tierra tuvo paz por cuarenta años. ¿Qué estás dispuesto a hacer para que tu tierra tenga paz?

Hoy quiero llamar a todas las personas capaces de hacer guerra; no contra la gente, sino contra el mal… se tú también una persona bendita sobre las demás.

Jael significa “cabra montés”. Hay personas así, gustan de las alturas aunque sean menospreciados por ello. ¿Y quienes les menosprecian? ¡Los que miran desde abajo! ¿Barac o Jael? Elige quién serás.

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