EL PACTO

“Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré” (Hebreos 10:16)

Introducción: el convenio entre…

Transición: Dios es Dios de Pactos, a causa de su naturaleza y de la nuestra; es decir, de su justicia y nuestra infidelidad. Hay muchos pactos en las Escrituras, pero esta serie de mensajes estarán destinados únicamente a los que a mi juicio son los cinco pactos principales; a saber,
El Pacto Universal, el Pacto de Dios con Noé.
El Pacto de Justicia, el Pacto de Dios con Abraham
El Pacto de la Ley, el Pacto de Dios con Moisés.
El Pacto del Reino, el Pacto de Dios con David.
Y el Pacto de la Gracia y la Realidad, el Pacto de Dios con Jesús o Nuevo Pacto.

1.- EL PACTO UNIVERSAL: el Pacto de Dios con Noé.

1.1.- LA PRIMERA MENCION DE UN PACTO ENTRE DIOS Y EL HOMBRE.
“Más estableceré mi Pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo” (Gen. 6:18).

a) La primera mención de una palabra establece su interpretación bíblica.
La primera vez que se menciona la Palabra Pacto en la Biblia vino a causa de la humanidad que se aparta de Dios y de Dios buscando preservar la simiente divina.

Dios es fiel. La fidelidad es una de sus características y como tal, Dios es veraz en todo lo que dice y hace. Sin embargo, a causa de la infidelidad del hombre, tanto para cumplir su palabra humana como para confiar en la Palabra divina, Dios tuvo que revelarse a sí mismo como el Dios de Pactos. A su vez, como Dios de Pactos es un Dios cercano al hombre, pues si pacta con él, luego se relaciona con él.

La palabra pacto (heb. berit) significa literalmente “cortante”; y tiene el concepto de “alianza, convenio, acuerdo”; se deriva de una raíz que significa “encadenar, poner grillos”. El pacto de Noé implica que Dios y Noé habrían de estar comprometidos, encadenados, limitados, unidos en un compromiso mutuo a cumplir.

Pero, ¿cómo se hacía ritualmente dicho compromiso? ¿Cómo es que “cortante” llegó a ser “alianza”? Un pacto es un contrato entre dos o más partes. En hebreo, pacto es berit, y repito, su raíz significa “cortante”, por cuanto proviene del acto de cortar un sacrificio en partes y pasar por en medio de los pedazos de carne. De manera que el pacto tiene su fundamento en el sacrificio. Pactar con Dios es pasar por en medio de su altar. Dios estableció pacto con Noé y con sus hijos porque ellos pasaron por en medio del diluvio, que en figura fue el altar de Dios, además de que edificaron un altar a Dios acabado el diluvio.
En ocasiones el hombre intenta pactar con Dios haciendo una especie de convenio con Él al estilo de Jacob: “Señor, si tu me haces o me das esto, entonces yo haré esto o aquello”. Eso no es un pacto, no hay altar ni sacrificio de por medio. En su misericordia Dios escucha todas las oraciones, pero la respuesta estará limitada en relación a lo que puede tenerse dentro del pacto. A eso se debe que el Nuevo pacto, del cual son una sombra todos los demás, esté basado en la sangre de Cristo (Luc. 22:20); en este caso, fue el Dios Hijo como el Hijo del Hombre quien pasó por en medio del altar como sacrificio para Dios Padre.
Debemos pasar por en medio del calvario, no por ningún lado, a los lados hay ladrones. Debemos pasar por en medio, por Cristo y pactar con Dios el Nuevo Pacto. No hagamos pactos de ladrones; quien entra por otro lado es “ladrón y salteador” (Juan 10:1); no pasemos por los lados buscando “pactos” con Dios según nuestros caprichos. Pasemos por en medio, por la entrega total del Hijo de Dios presentando nuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo y agradable a Dios (Rom. 12:1).

b) Características de la promesa del Pacto universal.

El Pacto universal es primero anunciado, y después cumplido. El pacto con Noé es anunciado en este versículo, pero celebrado hasta Génesis 9:9, que es donde en verdad se efectuó el pacto. Dios le dijo “estableceré”, no “establezco”. Habló hacia el futuro. Esto quiere decir que Dios primero anunció a Noé el pacto que luego habría de celebrarse entre Dios y Noé junto con sus descendientes, siempre y cuando ambos cumplieran las partes del mismo; a saber, Dios guardaría a Noé del diluvio si Noé le obedecía en la preparación del arca. Por eso, una vez que ambos hicieron su parte, Dios pactó con Noé.

El Pacto universal es primero un Pacto individual. Dios estableció pacto con Noé. En el sentido estricto de la palabra, el pacto de Dios no fue con nadie más que con Noé. Dios pacta con el individuo. Fue él quien halló gracia en Dios y no otro; sin embargo, dicho pacto alcanza a sus hijos; Dios le dijo: “estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos” (Gen. 6:18). La mejor herencia del hombre justo para sus descendientes es su propia amistad con Dios. Siglos de años después Dios sería benévolo con Salomón a causa del amor a su padre David.

El Pacto universal promete vida a quien protege la vida. Noé protegería la vida de las especies de animales (dos de cada una); de todo lo que tuviere vida; entonces Dios lo protegería a él y a los suyos. A quien protege la vida, Dios le concede vida. Quien procura el futuro de la obra de Dios, tiene futuro en ella. “Entrarán contigo para que tengan vida” –fue la palabra del Señor.
¿Quién es protector de la vida? Quien también es su portador.

c) Responsabilidades del hombre respecto del Pacto Universal.
Noé hizo todo lo que el Señor le mandó (Gen. 6:22). Noé no fue un inventor de nada; él hizo lo que Dios le mandó. Dios no busca tanto la originalidad como la obediencia. El mejor epitafio a la vida de cualquier hombre es este: “hizo conforme a todo lo que Dios le mandó”. Noé entendía que la palabra de Dios no consiste tanto en sugerencias ni buenos deseos como en órdenes. No lo vemos cuestionar ni discutir, tampoco reflexionar ni agregar; pero lo vemos obedecer.

Algunos hacen muchas cosas y su vida es un fracaso, otros sólo hacen aquello que Dios preparó de antemano para que hicieran, y son un éxito. Si el día termina y a pesar de afanarse no pudimos terminar las labores diarias, entonces estamos haciendo cosas que Dios no nos mandó hacer ese día. El apóstol Pablo fue tan diligente en su vivir que pudo decir antes de morir: “he acabado la carrera” (2 Tim. 4:7) ¡y todavía estaba vivo! Lo que quiere decir que terminó antes de tiempo. La mayoría de la gente se muere sin terminar el propósito de su vida, pero no los hombres justos.

Dios confiaba en Noé; tanta era su confianza en su obediencia que le confió toda la creación terrena. Sé que también Dios confía en mí; lo sé porque preparó obras de antemano para que anduviese en ellas (Efesios 2:10). En esto consiste el pacto con Dios, en que Dios se juega su obra conmigo y yo me juego mi vida en Él.

1.2.- CARÁCTERISTICAS DEL PACTO UNIVERSAL.
“Y habló Dios a Noé y a sus hijos con él, diciendo: He aquí que yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestros descendientes después de vosotros; y con todo ser viviente que está con vosotros; aves, animales y toda bestia de la tierra que está con vosotros, desde todos los que salieron del arca hasta todo animal de la tierra. Estableceré mi pacto con vosotros, y no exterminaré ya más toda carne con aguas de diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra” (Gen. 9:8-11).

a) El pacto universal es un Pacto de cobertura. Dios habló a quien edificó el altar y a todos los que estuvieron bajo su autoridad o cobertura; incluso con los descendientes y con todo ser viviente sobre la tierra. He allí la importancia de pactar con Dios, tiene alcances universales y no se anula con el tiempo. El pacto con Noé nos alcanza hasta hoy a nosotros. En este sentido, los pactos de Dios son expresiones de su reino. Dios manifestó su gobierno en la tierra pactando con Noé. Quien tiene el pacto, tiene también el gobierno; por ende, quien no tiene autoridad, no tiene pacto.

Todo pacto está basado en ciertos artículos o sentencias por medio de palabras de hombres. “Y habló Dios a Noé…” En cuanto al Dios de pactos, sus pactos tienen sus palabras. Un hombre puede decir que ha hecho pacto con Dios, pero si Dios no le ha hablado dándole su Palabra, no existe tal pacto.

b) El Pacto universal extiende la vida sobre la muerte.
Los pactos de Dios guardan el propósito de quitar la muerte y traer la vida. En principio, el pacto con Noé consiste en que Dios no enviaría otro diluvio sobre la tierra. El altar de un hombre aseguró permanencia al mundo en cuanto a que no vendría un diluvio de nuevo y el Nuevo Pacto basado en la sangre de Jesús promete que ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús (Rom. 8:1). No hay lugar más seguro que en el pacto de Dios.

Podemos deducir que el diluvio fue un exterminio. La palabra hebrea para exterminar es karát, que significa cortar, cercenar, amputar. En cierto modo, tiene un resultado similar a berit, “cortante”, traducido pacto. Así que Dios pacta con la creación de un modo o de otro; ya sea a través del diluvio o del altar de Noé. En ambos existe la palabra de Dios para corte y para muerte; ambos para exterminio de la muerte y sacar a luz la vida. Entendemos que el pacto tiene como fondo o propósito quitar lo terrenal y establecer el gobierno celestial a través de hombres y mujeres en resurrección.
No se necesita diluvio cuando hay altar. Habiendo derramado Cristo su sangre, no hay necesidad de más juicio.

Debemos distinguir el diluvio universal de las inundaciones locales. No volverá a existir un diluvio, pero nada promete Dios respecto de que no habrá inundaciones locales; por el contrario, Dios dice que sí habrán inundaciones y promete protección a los fieles (Sal. 32:6; Luc. 6:48).

c) La señal del Pacto Universal. “Y dijo Dios: Esta es la señal del pacto que yo establezco entre mí y vosotros y todo ser viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos: mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra” (Gen. 9:12-13).
La primera vez que se mencionan las señales fue en Génesis 1:14 sobre las estrellas del cielo como señales para determinar los tiempos; la segunda vez fue en relación a Caín, Dios puso señal en él para que no lo matasen (Gén. 4:15). La tercera vez es el pasaje que estamos leyendo. Dios pone muchas señales en la Biblia. Las señales tienen el propósito de apuntar hacia un destino o revelar un rumbo; así como expresar ideas de manera gráfica. Se habla de Jesús haciendo señales (Juan 2:11) y de señales hasta el final de la Biblia (Ap. 12). Cada vez que la Escritura menciona una señal está dándonos a entender que hay un misterio por revelársenos detrás de dicha señal, por lo que debemos estar atentos. El Dios de pactos es también el Dios de las señales. Hay señales frente a sus pactos; por ejemplo, la circuncisión es la señal del pacto con Abraham (Génesis 17:11); y la celebración de la cena del Señor sirve como señal del Nuevo Pacto. La señal no es el pacto, pero sí recuerda el pacto. Es una especie de firma del acuerdo entre Dios y el hombre.
Conviene aclarar que no toda señal conlleva un pacto.

Dios mismo es quien establece su Pacto. Él dice: “Yo establezco”. Los hombres no inician los pactos, sino Dios. Esto distingue a los pactos de las oraciones y acuerdos humanos.
En los pactos, Dios es el importante del acuerdo y el que hace posible que el mismo se cumpla. Por eso es que siempre que Dios se menciona junto con sus criaturas, Él es mencionado primero: “entre mí y vosotros”. En segundo lugar, las criaturas son mencionadas después del hombre. Ese es el orden: Dios, el hombre y los demás seres vivientes. Así funciona la autoridad en el reino de Dios.

El pacto con Noé es un pacto perpetuo. Jamás volverá el mundo entero a estar cubierto de agua. Porque Dios es bueno y para siempre es su misericordia y su fidelidad por todas las generaciones (Sal. 100:5). Puede haber agua para destruir carne, pero no volverá ha venir agua sobre la tierra para destruir “toda carne” (compara Génesis 9:14-17).

La señal entre Dios y la tierra. “Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra”. El arco iris es la señal del pacto con Noé. Aún lo vemos durante y después de la lluvia. Dios es fiel y su misericordia es para siempre. A esto se refería el salmista al decir que la misericordia de Dios alcanza hasta los cielos y hasta las nubes su fidelidad (Sal. 36:5; 57:10). En Apocalipsis 4:3 se menciona a Dios sentado en el trono y rodeado por un arco iris; lo cual significa que su misericordia y fidelidad rodean su reino. Dios se viste de misericordia. La Palabra dice que Dios se complace en misericordia, ese es su pasatiempo y diversión: hacer misericordia.

Ver la señal del arco es ver a Dios como un guerrero que cuelga su arma en las nubes como prueba de su intención de paz.

1.3.- APLICACIÓN DEL PACTO UNIVERSAL A NOSOTROS HOY.

a) La memoria del Pacto. “Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes. Y me acordaré del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y todo ser viviente de toda carne; y no habrá más diluvio de aguas para destruir toda carne. Estará el arco en las nubes, y lo veré, y me acordaré del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente, con toda carne que hay sobre la tierra. Dijo, pues, Dios a Noé: Esta es la señal del pacto que he establecido entre mí y toda carne que está sobre la tierra” (Génesis 9:14-17).
La señal del arco iris tiene el propósito entre otras cosas, de recordar al hombre la fidelidad de Dios y su misericordia.

La expresión: “se dejará ver” mi arco, implica que la misericordia de Dios siempre está allí, pero no siempre es visible al hombre. ¿Por qué suceden catástrofes? ¿Por qué sufren los inocentes? Muchas preguntas golpean la mente humana cuando no puede ver el arco de Dios, pero no es que Dios haya olvidado su misericordia, su arco siempre está allí, pero es necesario que Dios recorra el velo que impide a la fe verlo. Oramos: “Dios, envía tu lluvia de bendición” y con ello, miramos su misericordia en vez del juicio.

b) Dios recuerda sus pactos. El arco está en las nubes. La misericordia proviene del cielo. El hombre lo verá, pero también Dios lo verá. El hombre recordará, pero también Dios recordará. El pacto es entre ambos; a saber, entre Dios y sus criaturas. El pacto con Noé no es sólo con Noé, sino que incluye todo ser vivo de la tierra; de cierta manera, es el pacto de Dios con la tierra. Fue la faz de la tierra la que Dios miró llena de violencia y la que Dios limpió con el diluvio, y es con la faz de la tierra con la que Dios hace el pacto, si bien Noé es su representante. En este sentido, Noé es representante de ambas partes, del cielo y de la tierra; de Dios y de los hombres. Es tipo de Jesucristo, el Mediador único entre Dios y el hombre. ¿Y no es esa la misma función de todo el que es parte del Cuerpo de Cristo? Debemos estar ante Dios a favor de la tierra (Ezequiel 22:30) y con el propósito de Dios como nuestra meta.
Siendo un pacto con la tierra, el pacto es perpetuo. La muerte de Noé no lo afecta; en todo caso lo confirma (mucho más la muerte de Cristo).

c) Las señales y la memoria de Dios. “Dijo, pues, Dios a Noé: Esta es la señal del pacto que he establecido entre mí y toda carne que está sobre la tierra”.
Tres veces en el mismo capítulo Dios repite la palabra “señal”. Siendo que la Palabra de Dios es muy económica y no desperdicia ninguna palabra, entonces en verdad se trata de una señal muy importante que no sólo debe considerarse en relación con el diluvio, sino también con el resto de la vida en la tierra por todas las edades. Recuerda, la señal, como el pacto, también es perpetua. Sin lugar a dudas y sin importar los tiempos y las edades, Dios está comprometido con su creación y de ningún modo la ha abandonado ni la abandonará jamás. Esto no sólo es cierto para los creyentes, sino para todo ser vivo sobre la tierra. El pacto con Noé establece que Dios está a cargo del mundo entero. Desde el principio de la Biblia se pone el fundamento de la soberanía divina. El reino de Dios gobierna la tierra. Puede parecernos que el mundo entero está bajo el maligno en cuanto al comportamiento de los hombres, pero de ninguna manera el maligno debe ser considerado el señor de este mundo. Jesús le llamó “el príncipe de este mundo” por cuanto el mundo le resistió y crucificó, pero no porque el mundo sea propiedad del maligno. Dios es Dueño de toda su creación y su pacto permanecerá por siempre.

2.- EL PACTO DE JUSTICIA. El Pacto de Dios con Abraham.
3.- EL PACTO DE LA LEY. El Pacto de Dios con Moisés.
4.- EL PACTO DEL REINO. El Pacto de Dios con David.
5.- EL PACTO DE LA GRACIA Y LA REALIDAD. El Pacto de Dios con Jesús o Nuevo Pacto.
Conclusión:

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