AGUADORES
“Ahora, pues, malditos sois, y no dejará de haber de entre vosotros siervos, y quien corte la leña y saque el agua para la casa de mi Dios” (Josué 9:23).
Introducción: ¿proveer de leña y agua para la casa de Dios es acaso una maldición? Los hijos de Coré preferían estar a la puerta que dejar de tomar parte en los servicios de la Casa de Dios (Sal. 84:10).
Los equipos deportivos tienen jugadores para cada una de las posiciones, pero también cuentan con personal para otras funciones adicionales al juego, preparadores físicos, masajistas, entrenadores, porristas, etc., una de esas posiciones es sencilla y humilde, conocida en algunos deportes como “aguadores”. Son los encargados de dar agua a los jugadores para rehidratarlos. Un aguador no aspira al gol del campeonato, ni siquiera a jugar. Su labor es repartir agua. Pero por pequeña que parezca su función, también viaja con el equipo y es parte de sus triunfos.
Transición: los gabaonitas engañaron a Josué con tal de salvar la vida, pero ganaron mucho más, se metieron al juego. Los hicieron aguadores, pero llegaron a ser jugadores. Para quien ha tenido la vida de un aguador, ajeno al juego, uno del montón, el no protagonista… este mensaje te dice cómo ponerte la camiseta y entrar a la cancha del reino de los cielos.
1.- CONSIGUIENDO UN LUGAR.
a) La astucia en el reino de los cielos: “más los moradores de Gabaón, cuando oyeron lo que Josué había hecho a Jericó y a Hai, 4 usaron de astucia; pues fueron y se fingieron embajadores, y tomaron sacos viejos sobre sus asnos, y cueros viejos de vino, rotos y remendados” (9:3-4). ¿Qué hacer ante la adversidad? Los grandes problemas primero fueron pequeños problemas; sólo que se ignoraron dejándolos crecer. El mundo suele ser activo, ¿han visto las imágenes de la reacción del mundo a la catástrofe en Haití? El mundo actúa, usa de astucia. El Señor Jesús dijo en una de sus parábolas: “Y alabó el amo al mayordomo malo por haber hecho sagazmente; porque los hijos de este siglo son más sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de luz” (Luc. 16:8).
Los gabaonitas actuaron con astucia, no esperaron que los israelitas llegaran. Comprende esto: Dios mandó su destrucción, era, en apariencia, un hecho inevitable. Pero ellos no se conformaron con la sentencia y decidieron cambiar el veredicto engañando a Israel.
Aunque esté determinado por mandamiento tú mal, ¡actúa! ¡Cambia tu suerte!
¿Eran culpables los gabaonitas para morir? Si. Pero fueron astutos y actuaron buscando oportunidad. ¿Qué harás: dedicarte a llorar?
b) Lástima en el reino de los cielos: “usaron de astucia; pues fueron y se fingieron embajadores, y tomaron sacos viejos sobre sus asnos, y cueros viejos de vino, rotos y remendados 5 y zapatos viejos y recosidos en sus pies, con vestidos viejos sobre sí; y todo el pan que traían para el camino era seco y mohoso” (9:4-5). La ruina atrae al cielo; ¿has visto que las parábolas de Jesús cómo la oveja perdida, el hijo pródigo y el buen samaritano incluyen un elemento de miseria que recibe compasión?
Él nunca se enojó con leprosos y paralíticos; tampoco con prostitutas ni publicanos; ¡pero no soportaba a los santurrones fariseos!
Entonces aprovecha la debilidad del cielo, preséntate sin presunción ni arrogancia. Totalmente necesitado de Dios. Transforma la lástima en misericordia.
Sí, la vida también incluye eso: somos embajadores con sacos viejos, es difícil acumular las bendiciones recibidas a lo largo de la vida.
Sí, la vida incluye también cueros viejos de vino, rotos y remendados; a veces no podemos reír como quisiéramos; remendamos corazones rotos que hacen más muecas que carcajadas.
Sí, la vida también incluye zapatos viejos y recocidos; el camino no siempre ha sido fácil; a veces dimos con el suelo pensando no seguir más. Recocimos zapatos volviendo a testificar, pero quedando mudos alguna vez.
Sí, la vida incluye vestidos viejos, etapas de nuestra historia donde no pudimos ocultar la desnudez ni el frío de la vergüenza.
Y sí, desafortunadamente sí, la vida también incluye tiempos de pan seco y mohoso, cuando vivimos de mensajes viejos y nos alimentamos de corrupción emocional.
No podemos negarlo, estamos hoy aquí para hacer un pacto con Dios, queremos ser parte de su pueblo y librarnos del juicio: necesitamos compasión.
c) Alianza en el reino de los cielos: “y vinieron a Josué al campamento en Gilgal, y le dijeron a él y a los de Israel: Nosotros venimos de tierra muy lejana; haced, pues, ahora alianza con nosotros” (9:6). Increíblemente, Josué y los ancianos de Israel cayeron en la trampa e hicieron alianza con los gabaonitas. La astucia e inteligencia en el reino de los cielos es altamente valorada. ¿Acaso no empezó todo con un tramposo llamado Jacob que robó la primogenitura de su hermano y su bendición, vistiéndose con otras ropas y fingiendo otra identidad?
¿Estás en problemas? Planea cómo transformar ese problema en bendición.
2.- ALGUIEN QUIERE TU PUESTO.
a) Cinco reyes te buscan. Por su alianza con Israel, cinco reyes se levantaron contra ellos para destruirlos; tuvieron gran temor porque eran una gran ciudad (10:1-3); ¿sabes lo que tu enemigo piensa de ti?
Incluso el rey Adonisedec, de Jerusalén, mencionó a “Josué y los hijos de Israel”. ¡Estaban informados hasta de quién era el caudillo de Israel!
Alguien me dijo: “¿por qué tengo más tentaciones cuando me propongo ser más cristiano?” ¡Por eso mismo! Allí es donde más brota la carne.
b) Cinco sentidos. Esta alianza de cinco reyes que se levantó contra Gabaón, se parecen mucho a los cinco sentidos principales del cuerpo que se levantan contra el convertido. Cuando alguno alcanza Pacto con Dios, se levantan contra él sus cinco sentidos (tacto, gusto, olfato, vista, oído). Es decir, viene la lucha entre vivir por lo que dicen los sentidos o por lo que dice la Palabra de Dios.
Los sentidos acarrean desánimo; por oír un rumor la bolsa de valores cae y empresas quiebran; por ver una mala noticia hay quienes viven escondidos; por tocar un pequeño obseso en el cuerpo algunos comienzan a morirse de nervios; por oler humo se tiran por las ventanas de edificios; por gustar un guisado, un grupo de profetas gritaron alarmados que había muerte en la olla. Vivir por los sentidos es moverse en una insegura rueda de fortuna…
3.- CONSERVA TU LUGAR.
a) Pidieron ayuda a Josué: “entonces los moradores de Gabaón enviaron a decir a Josué al campamento en Gilgal: no niegues ayuda a tus siervos; sube prontamente a nosotros para defendernos y ayudarnos; porque todos los reyes de los amorreos que habitan en las montañas se han unido contra nosotros” (10:6). Los gabaonitas actuaron conforme a la alianza que habían hecho con Josué, si los cinco reyes se juntaron contra ellos a causa de dicha alianza, era lógico pedir ayuda a Israel. Si la carne intenta usar los sentidos contra ti por tu Pacto con Jesús, ¿no es obvio pedir su ayuda? ¡Ora!
Y la ayuda de Dios comienza con el consejo de Dios (algunos quieren que les soluciones los problemas, en lugar de aprender a no meterse en ellos. Dios dijo que no temieran a ellos; los sentidos producen temores. Que no prevalezcan tus sentidos. “Y Yahwéh dijo a Josué: no tengas temor de ellos; porque yo los he entregado en tu mano, y ninguno de ellos prevalecerá delante de ti” (vr. 8).
¡La fe es el sexto sentido!
“Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos” (2 Cor. 4:13).
“no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2 Cor. 4:18).
“(porque por fe andamos, no por vista)” (2 Cor. 5:7). La fe es el sexto sentido.
b) Piedras del cielo, Dios pelea de tu lado: “Y Yahwéh los llenó de consternación delante de Israel, y los hirió con gran mortandad en Gabaón; y los siguió por el camino que sube a Bet-horón, y los hirió hasta Azeca y Maceda. 11 Y mientras iban huyendo de los israelitas, a la bajada de Bet-horón, Yahwéh arrojó desde el cielo grandes piedras sobre ellos hasta Azeca, y murieron; y fueron más los que murieron por las piedras del granizo, que los que los hijos de Israel mataron a espada” (10:10-11). Dios mismo consternó a los cinco reyes y los apedreó desde el cielo con granizo. Aunque parezca difícil dominar a los sentidos, en el poder de Dios es posible. Recuerda que eres una piedra viva y no un animal de instintos.
Hay cosas que sólo el poder de Dios puede lograr, piedras de arriba, potencia del cielo.
El granizo en la Biblia suele presentarse como juicio divino entre gran voz del Señor. Nota la figura: fueron más los muertos con el granizo que con la espada; es decir, vencemos más los sentidos de la carne cuando Dios les habla directo que cuando nosotros lo hacemos, aunque usemos la Palabra de Dios.
Busquemos a Jeshúa en oración y que Él sea quien grite a nuestra carne sometiendo sus sentidos.
c) Piedras del reino, las piedras vivas te ayudan a mantener los sentidos bajo control. “Y los cinco reyes huyeron, y se escondieron en una cueva en Maceda. 17 Y fue dado aviso a Josué que los cinco reyes habían sido hallados escondidos en una cueva en Maceda. 18 Entonces Josué dijo: Rodad grandes piedras a la entrada de la cueva, y poned hombres junto a ella para que los guarden” (10:16-18).
Los sentidos de la carne son sepultados temporalmente por las piedras vivas, la comunión de la iglesia nos ayuda a mantener la carne en control esperando el glorioso día en el que Jeshúa vuelva y transforme el cuerpo de la humillación nuestra en el cuerpo de la gloria suya, ¡aleluya!
d) Pisa tus temores, mantén los sentidos bajo control. “Entonces dijo Josué: abrid la entrada de la cueva, y sacad de ella a esos cinco reyes. 23 Y lo hicieron así, y sacaron de la cueva a aquellos cinco reyes: al rey de Jerusalén, al rey de Hebrón, al rey de Jarmut, al rey de Laquis y al rey de Eglón. 24 Y cuando los hubieron llevado a Josué, llamó Josué a todos los varones de Israel, y dijo a los principales de la gente de guerra que habían venido con él: acercaos, y poned vuestros pies sobre los cuellos de estos reyes. Y ellos se acercaron y pusieron sus pies sobre los cuellos de ellos” (Josué 10:22-24).
Pusieron sus pies en los cuellos de los reyes. Si no pones tus sentidos bajo control, te robarán la fe y el cumplimiento de las promesas de Dios.
Enfrenta tus miedos y Dios los enfrentará a tu lado: “Y Josué les dijo: no temáis, ni os atemoricéis; sed fuertes y valientes, porque así hará Yahwéh a todos vuestros enemigos contra los cuales peleáis” (vr. 25).
e) Proclama tu victoria; exhibe el temor vencido, llévalo a la cruz: “Y después de esto Josué los hirió y los mató, y los hizo colgar en cinco maderos; y quedaron colgados en los maderos hasta caer la noche” (10:26).
f) Piedras de la tierra; sepulta tu temor para siempre: “Y cuando el sol se iba a poner, mandó Josué que los quitasen de los maderos, y los echasen en la cueva donde se habían escondido; y pusieron grandes piedras a la entrada de la cueva, las cuales permanecen hasta hoy” (Josué 10:27).
Conclusión: los gabaonitas recibieron “la maldición” de ser aguadores de la Casa de Dios; fueron el sueño de un aguador que llegó a jugador…
Por mucho tiempo el tabernáculo de Moisés estuvo en Gabaón, de Josué a Salomón (1 Cr. 16:21-29; 2 Cr. 1:3).
Y allí, en Gabaón precisamente, se apareció Dios a Salomón: “pide lo que quieras que te dé” (1 Reyes 3). En cierto modo el reino se consolidó en ese lugar.