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APROBADO Y DESAPROBADO
18 de noviembre
APROBADO Y DESAPROBADO
“Habiendo zarpado de Pafos, Pablo y sus compañeros arribaron a Perge de Panfilia; pero Juan, apartándose de ellos, volvió a Jerusalén” (Hechos 13:13).
Así no comenzó el viaje.
Cuando el Espíritu Santo comisionó a Pablo, ni siquiera era conocido como Pablo. El viaje inició como un llamado apostólico de Dios a Bernabé y a Saulo. En ese orden. Primero Bernabé y después Saulo. Quien tuvo la oportunidad del liderato originalmente fue Bernabé, no sólo contaba con mayor experiencia como cristiano, sino con una excelente reputación entre los apóstoles de Jerusalén. Pablo, por su parte, tuvo que ser injertado en la iglesia por la intercesión de Bernabé, ya que lo rechazaban a causa de su pasado como perseguidor de los discípulos. Incluso cuando fueron llamados, se encontraban ministrando en la iglesia de Antioquía, congregación a la que Bernabé llevó a Pablo, en ese tiempo Saulo. Toda la evidencia de liderazgo se inclinaba hacia Bernabé. Pablo era arrebatado, pasional, cristiano, pero con arranques fariseos aún. Experto en la ley, pero un tanto fanático. Así que no fue extraño cuando el mismo Espíritu de Dios eligió a Bernabé como cabeza del primer viaje apostólico.
Sin embargo, nada estaba decidido todavía. Su primera salida era una prueba aún.
¿Y adónde fueron?
A Chipre, de donde era originario Bernabé. Esta sola decisión debería haber hecho pensar a Bernabé que estaba a prueba. Fueron a su tierra y con él a la cabeza.
Una vez en la isla de Chipre, experimentaron gran éxito, pero no sin oposición. La más grande de ellas la presentó una especie de consejero del procónsul Sergio Paulo, un mago estafador llamado Elimas y que se hacía llamar Barjesús. Era un falso profeta. Este intentó persuadir al gobernador de apartarse de la fe cristiana que Bernabé y Saulo predicaban. Ante dicha oposición, era de esperarse que Bernabé, como líder del grupo, lo confrontara.
Pero Bernabé no lo hizo.
¿Por qué? Su carácter era el de un conciliador, un diplomático que intenta por naturaleza mantener las buenas relaciones a cualquier costo. Posiblemente pensó que no era sabio pelearse con el consejero del procónsul, no sea que las puertas se les cerraran. Este es un pensamiento político que pone la confianza en el hombre, en vez de Dios. Pensamiento sutil, pero destructor. También, antepuso que se trataba de Chipre, su tierra y la de su rica familia. ¿Cómo arriesgarse al descrédito?
Saulo era todo lo contrario, todavía le quedaba celo en su sangre farisea suficiente como para enfrentar al mago Elimas. Y lo hizo, ¡vaya que lo enfrentó! “¡Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor? 11Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano” (Hechos 13:10-11). ¡Contundente!
Parece ser que lo encerró en una prisión de oscuridad recordando cómo el mismo experimentó la ceguera camino a damasco por oponerse al Señor. Ante esta demostración de valor y celo por la obra de Dios, no sólo consiguió la conversión del procónsul Sergio Paulo y de la isla, sino pasar a la cabeza de la obra de Dios de allí en adelante. Posiblemente a eso se debe que desde ese momento se hizo llamar Pablo como el procónsul.
Bernabé estaba siendo eliminado en el sentido de desaprobado como apóstol, al menos respecto de ser el líder principal del grupo y del mover de Dios. Dicho sea de paso, Juan Marcos dejó la expedición y regresó a Jerusalén después de estos incidentes. Una prueba más para Bernabé, tío de Marcos. Al cual, veremos más tarde lo defendiendo a Juan Marcos delante de Saulo, cuando Saulo se opone a llevarlo en su segundo viaje apostólico. ¿Por qué? Porque Juan Marcos ocasionó un gran mal a la iglesia con sus acciones, pues no sólo no regresó a Antioquía, sino que se fue a Jerusalén, donde llevó pésimos informes del trabajo de Saulo al predicar a los gentiles sin llevarlos a judaizar. Evento que estuvo a punto de desviar a la iglesia como una secta judía más y que ocasionó entre otras cosas el primer concilio de Jerusalén. En esa discusión surgió tal desacuerdo entre Pablo y Bernabé que se separaron. Bernabé tomó a Marcos y salió por su rumbo; mientras que Pablo eligió como compañero de milicia a Silas. El Espíritu tiene el cuidado de especificar que la iglesia oró por Pablo y Silas, más nada dice respecto de Bernabé y Marcos. En consecuencia, Bernabé fue desaprobado, la evidencia es que no vuelve a registrarse nada de su obra ni a mencionarse su nombre en la Biblia, salvó para recriminarle en la carta a los Gálatas la forma en la que los judaizantes lo arrastraron en su hipocresía. Mientras Pablo se constituye en la figura central de la Palabra por muchas páginas. Por eso es que en cuanto salen de Chipre, el Espíritu santo no dice: “Bernabé y Saulo” como al llamarlos, sino “Pablo y sus compañeros”, como si Bernabé fuese otro más de los ayudantes.
Bernabé fue un gran prospecto que perdió una gran oportunidad. No damos de su salvación ni de que haya seguido siendo una gran bendición a la iglesia de Dios; pero ya no estuvo en el mover del Espíritu de acuerdo al plan divino. Antepuso sus intereses personales y familiares a los del reino de Dios. Loable, sí, pero no según la justicia de Dios. Demasiadas personas pierden su oportunidad debido a sus sentimientos, incluso a sus buenos sentimientos. Siguen siendo cristianos y sirviendo a sus hermanos, pero a su modo y no al modo de Dios.
Asegúrate de hacer la voluntad de Dios y no la tuya. Los buenos sentimientos pueden engañarte con mucha más sutileza que los malos.
¿Y Marcos? Esa será historia para otra ocasión…
La lectura bíblica para hoy es Hechos 13:4 a 14:28.
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